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Energía · CFE

En silencio, el capital privado de energía está regresando a México, en los términos de la CFE

La adjudicación de 7,411 MW en 37 parques eólicos y solares, un paquete de 4 mil millones de dólares en estudio anclado en Banobras y un joint venture CFE-Cubico por 578 MW más 500 MWh de almacenamiento suman una reapertura de mercado con el Estado al mando.

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Durante casi dos años la narrativa sobre el sector eléctrico mexicano fue la que el equipo de Sheinbaum quería contar: prevalencia del Estado, CFE y Pemex reclasificadas como empresas públicas del Estado, los reguladores independientes disueltos, la inversión privada en pausa. Ese relato sigue siendo cierto. Pero debajo está pasando algo más silencioso, y vale la pena mirarlo.

La primera semana de julio, la CFE publicó los resultados de su primer esquema de desarrollo mixto con el sector privado: 7,411 megawatts adjudicados en 37 parques eólicos y fotovoltaicos, repartidos entre desarrolladores mexicanos e internacionales. Una semana después, Bloomberg reportó que el gobierno federal está estudiando un paquete paraguas de financiamiento por 4,000 millones de dólares anclado en Banobras para cofinanciar renovables y expansión de red. Diez días después, Cubico Sustainable Investments firmó un joint venture con la CFE para desarrollar 578 megawatts de renovables más 176 MW/500 MWh de almacenamiento en baterías distribuidos en cinco proyectos.

Nada de eso se parece a un sector energético cerrado al capital privado. Se parece a capital privado que está volviendo, en los términos que fija el Estado.

Cómo funciona la nueva arquitectura

La legislación secundaria de marzo de 2025 que implementó la reforma constitucional de 2024 no prohibió la participación privada. Cambió quién la lidera. La generación, el almacenamiento y la comercialización siguen abiertas a desarrolladores privados. La transmisión y la distribución continúan como actividades exclusivas del Estado. Lo nuevo es el mecanismo: contratos de desarrollo mixto donde la CFE conserva participación mayoritaria, define el offtake y mantiene el control operativo, mientras los socios privados aportan capital, tecnología y —en el caso de Cubico— experiencia en almacenamiento en baterías que la CFE no tiene internamente.

Desde que entró en vigor la Ley del Sector Eléctrico en marzo de 2025, las autoridades han publicado más de 40 documentos oficiales interpretando e implementando el marco. Ese volumen es la noticia real. Los reguladores no emiten 40 documentos en dieciocho meses para mantener un mercado cerrado. Los emiten para hacer legible un tipo específico de transacción a contrapartes que necesitan certidumbre para cerrar.

Lo que Banobras cambia

La facilidad propuesta de 4,000 millones de dólares anclada en Banobras es la pieza que destraba el ritmo. Los proyectos renovables a escala de red necesitan capital paciente con plazos de 15 a 20 años y una línea de visibilidad regulatoria clara. Los bancos comerciales mexicanos no han querido suscribir esa duración sin cobertura del Estado. Los prestamistas extranjeros la han querido pero le pusieron precio al riesgo político. Que Banobras aporte el tramo ancla, con la banca comercial e inversionistas institucionales en paralelo, es una solución de plomería a un problema de plomería, y ese es el problema de plomería que tenía todo detenido.

Si el paquete se confirma en la escala reportada, esperen dos efectos. Primero, los spreads de financiamiento de proyecto para renovables mexicanas se van a apretar de forma medible frente a emisiones comparables en América Latina. Segundo, el pipeline de proyectos anunciados pero sin cierre financiero —los que están en las presentaciones de los desarrolladores desde 2023— empieza a moverse.

Los 7,411 MW, y lo que no dicen

La adjudicación de la CFE del 9 de julio, que cubre 37 parques, es real, y su distribución geográfica importa más que el titular. Los parques se concentran en estados del norte y centro con buen recurso y transmisión existente —Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, San Luis Potosí, Guanajuato—, que también es el corredor de demanda industrial. Esa alineación no es accidental. Las adjudicaciones están diseñadas para servir al mismo crecimiento de carga del nearshoring que viene estresando la red.

Lo que la cifra no dice es cuándo entran esos megawatts en operación. De adjudicación a operación comercial, los renovables a escala de red en México han corrido históricamente entre 30 y 42 meses. Los parques adjudicados en julio de 2026 son electricidad de 2029, no de 2027. La pregunta de confiabilidad de la red —si va a haber suficiente capacidad firme cuando la base industrial la necesite— vive en esa brecha.

El problema de confiabilidad sigue vigente

El Institute of the Americas y el outlook 2026 de Wood Mackenzie describen al sector eléctrico mexicano acercándose a un punto de inflexión: demanda industrial creciente, estrés climático y, hasta hace poco, inversión declinante. El bloque de 176 MW / 500 MWh de baterías de Cubico es pequeño en términos absolutos pero es una señal. El almacenamiento en baterías es exactamente la clase de activo que la red necesita para acoplar intermitencia y cubrir picos. Que el primer anuncio relevante de almacenamiento bajo el nuevo marco venga de un inversionista internacional, y no de la CFE sola, dice lo que el Estado concluyó internamente.

Qué mirar

Tres marcadores en los próximos seis meses. Primero, si la facilidad de Banobras se anuncia formalmente y si la banca comercial se compromete en paralelo: un paquete sin tramos privados es un esquema de apoyo fiscal, no una reapertura de mercado. Segundo, los términos específicos de offtake en los contratos de desarrollo mixto cuando se publiquen: la fórmula de precios y las garantías de la CFE van a determinar cuánto capital se despliega realmente. Tercero, cualquier segunda licitación de la CFE: si la adjudicación de julio va seguida de otra en los siguientes doce meses, el esquema de desarrollo mixto se volvió el modelo operativo, no un piloto.

La señal, no el ruido

México no reabrió su sector eléctrico. Reescribió los términos de participación. El capital privado está volviendo, pero como socio minoritario dentro de una arquitectura liderada por el Estado, sobre proyectos que el Estado ya definió. Para desarrolladores e inversionistas la pregunta no es si son bienvenidos. Es si los términos específicos de los desarrollos mixtos superan sus umbrales internos de retorno, y si Banobras está listo para ser el prestamista ancla que el mercado necesita.

Profundiza

Fuentes

  1. 01El Financieroelfinanciero.com.mx
  2. 02Expansiónexpansion.mx
  3. 03Reutersreuters.com
  4. 04Bloomberg Líneabloomberglinea.com