Tully Luxury Travel nombró CEO a Steven Salm, mientras su fundadora, Mary Jean Tully, deja el cargo tras casi cuatro décadas, informaron Travel Weekly y Travel Market Report. Tully seguirá vinculada a la empresa como embajadora de la marca; Salm asumirá la operación diaria y la estrategia de crecimiento.
Tully fundó la agencia en 1987, cuando operaba como The Cruise Professionals, y la dirigió durante casi cuatro décadas de expansión en viajes de lujo. Las notas describen su siguiente función como un papel público, no operativo: continuará representando a la compañía, mientras Salm ocupará la dirección ejecutiva. Ninguna de las dos publicaciones precisa la fecha exacta del cambio, aunque ambas reportaron el relevo esta semana.
El relevo también cambia la propiedad
Salm se incorporó a Tully Luxury Travel en 2025 como director de Operaciones. Como parte de la transición, adquirió las acciones que Mary Jean Tully aún conservaba y se convirtió en propietario junto con Clive Jacobs, presidente ejecutivo y accionista mayoritario. Jacobs seguirá involucrado y colaborará con Salm en la estrategia de largo plazo. No se trata solo de un cambio de título: la conducción cotidiana y parte de la estructura accionaria cambian al mismo tiempo, mientras la fundadora conserva una función definida como embajadora.
Salm llega con experiencia en hospitalidad y operaciones deportivas. Fundó y dirigió PLANTA y Chase Hospitality Group, y antes ocupó cargos de liderazgo en Maple Leaf Sports & Entertainment. Las publicaciones especializadas señalan que sus prioridades inmediatas incluyen respaldar al equipo de asesores de viajes, invertir en aprendizaje y tecnología, y mejorar la forma en que la empresa atiende e informa a sus clientes. Esas prioridades están atribuidas a Salm, no son una predicción sobre el desempeño futuro de la compañía.
El cambio recuerda otro relevo vinculado a una empresa familiar en el archivo: George Bamford se incorporó como copresidente de JCB, un negocio distinto donde también se cruzan liderazgo e historia de propiedad. En Tully, la fundadora no desaparece de la operación pública: deja la silla de CEO, pero continúa como embajadora, mientras Salm asume el trabajo ejecutivo.
El papel de embajadora mantiene a Tully vinculada públicamente con la marca, sin dejarla en la operación diaria. Jacobs continúa como presidente ejecutivo y accionista mayoritario, de modo que la participación de Salm se integra a una estructura de liderazgo y propiedad compartida, no a una propiedad individual. Las fuentes describen un relevo planeado, con la fundadora todavía ligada a la empresa.



